Después del terremoto viene… el Trastorno por Estrés Post Traumático

Cuando se vive la experiencia surreal de vivir un terremoto, nunca se está lo suficientemente preparado y la verdad se nota hasta que lo estás viviendo. Aunque te hayan enseñado por años el protocolo de preparación en caso de sismo, a la hora de la hora, cada personalidad puede reaccionar de formas totalmente diferentes.

Sin embargo, una cosa es cómo reaccionaste en el momento del temblor, otra la serie de emociones que vienen después.

Después de la relativa calma ya que sucedió el evento, que investigaste como están tus familiares, las condiciones de los lugares en los que normalmente estás, y todos los asuntos relacionados con el tema de la seguridad, vienen las secuelas físicas y emocionales producto del gran trauma que se generó por vivir una situación ajena a la normalidad.

Con el paso de los días, es natural que vivas una serie de síntomas corporales y psicológicos, debido al choque traumático al que se tuvo que ajustar adrenalinicamente tu cerebro para la sobrevivencia, y que ya que tiene oportunidad de digerir lo sucedido, empieza a prepararte con lo que considera debe protegerte para que no se vuelva a amenazar tu existencia y la de los tuyos.

Dicho así, los sintomas de un estrés post traumático, son los mecanismos de defensa que encuentra tu cuerpo para prepararte en caso de otro evento similar. Sin embargo, como la probabilidad de que se repita el hecho no es frecuente, lo único que logra es llegar hasta a incapacitar seriamente a quien lo experimenta, pues dichos síntomas no son nada agradables.

Los siguientes síntomas pueden ser uno o varios de ellos.

Síntomas psicológicos

  • Se vienen a la mente imágenes constantes sobre lo más traumático que se vivió o sintió. Los niños lo tienden a proyectar a través del juego, simulando lo sucedido y cómo ellos lo vivieron.
  • Sueños o pesadillas sobre el mismo tema, generalmente son con sensaciones de terror,  malestar y con incapacidad de poder salir ileso de la situación, así como repetirse la misma vivencia.
  • La persona puede tener la sensación inmediata de que está sucediendo de nuevo, mismo que se puede detonar al menor ruido que recuerde el evento, o todo aquello que le de la ilusión del mismo. Incluso puede experimentar alucinaciones de que está sonando la alarma sísmica, están crujiendo los espacios o se escucha el temblor de nuevo.
  • Se vuelve a sentir muy mal psicológicamente cuando ve noticias al respecto, ve situaciones que tienen que ver con las consecuencias del temblor o todo lo que tenga que ver con ello.
  • Pensamientos de muerte o muy negativos al respecto de poder volver a tener una vida con calidad y vivir sin miedo.
  • Rituales de preparación activados por el miedo donde la persona hace todo lo que pueda ponerle alerta en caso de que vuelva a temblar, tales como: dejar mochila con lo necesario disponible; bañarse muy rápido para que no le tome de nuevo mientras lo hace; estar alerta toda la noche sin poder dormir bien y tener listo todo para salir a media noche en caso de ser necesario; estar al pendiente de las rutas de evacuación; evitar al máximo los edificios altos y elevadores; etc.
  • Desesperanza de no poder volver a estar en paz en el lugar donde antes se sentía seguro.
  • Sensación de desapego o no querer separarse de los demás.
  • Bloqueo de ciertos recuerdos, sobre todo aquellos durante el trauma del terremoto.

 

Síntomas físicos que pueden ser detonados por los síntomas anteriores 

  • Palpitación rápida del corazón
  • Sudoración de manos
  • Dolores de cabeza constantes
  • Sobresaltarse con cualquier cosa
  • Muy sensible y/o sobrereacción a a las cosas
  • Problemas para conciliar el sueño

 

Si tienes uno o más de estos síntomas de manera recurrente, si por más que quieras evitar estos síntomas te es muy difícil, esto es lo que puedes hacer para ir enfrentando poco a poco lo que es normal para tu mente reaccionar.

¿Qué hacer?

  1. Debes saber que lo que te sucede es normal y que debes pedir ayuda. Por eso es muy importante que tengas una persona en la que puedas confiar cerca de ti. Ya sea para que te dé un abrazo o esté cuando te sientas mal. 
  2. Habla. Es muy importante que a través del lenguaje se vaya elaborando todo lo que sucede en tu mente; al escucharte te darás cuenta cómo alivias tensión mental. 
  3. Haz alguna actividad que aligere esa carga, por ejemplo: ejercicio cardiovascular, alguna actividad con tus manos o algo artístico; un hobbie de tu interés; salir a respirar al aire libre de preferencia con naturaleza. 
  4. Reúnete con personas o grupos de apoyo donde puedan hablar del tema y veas que no eres la única persona a la que le sucede. 
  5. Busca ayuda profesional que pueda guiarte a salir saludablemente de esto. 
  6. Evita estar viendo noticias del tema muchas horas seguidas, en especial después de las 8 de la noche. 
  7. Practica la respiración diafragmática (lenta y profunda, inhalando por nariz, exhalando por boca con todo tu volumen pulmonar)
  8. Aliméntate bien. Puede que pierdas apetito o noción de las horas de alimento, pero es importante nutrir sanamente a tu cuerpo y por ende a tu cerebro. Una desnutricion propicia pensamientos negativos. 
  9. Date una ducha caliente antes de dormir acompañado de algún relajante natural (tés tranquilizantes o pastillas naturales con melatonina)
  10. Esta situación permanecerá más tiempo en tu persona, si no permites ayudarte. Atrévete a hacer algo por ti. 

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